Introducción al área

“Aquí no verán ustedes nada que valga la pena. El jardín es pequeño; el local mediano; no tenemos apenas biblioteca ni laboratorio; las mismas lecciones no nos satisfacen muchas veces. Es un dolor... ¡Ah! Pero ustedes dirán: ¿cómo personas que parecen honradas consagran su vida a un centro de educación convencidas de sus defectos? Pues sí, porque hay aquí una cosa que nos parece buena, y hasta donde nosotros alcanzamos excelente. Una cosa sola: la orientación”. Francisco Giner de los Ríos, 1876 

Para el Área de Urbanismo de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Alcalá, el urbanismo es una disciplina eminentemente práctica. A lo largo de la dilatada historia de la ciudad, lo esencial e interdisciplinar, mas que multidisciplinar, se ha basado, tanto, en el entendimiento teórico de la amplia visión de las ciencias sociales, como en el práctico de acumulación de técnicas de planeamiento y diseño urbano, para intervenir en ella. 

Pero estas bases tradicionales de la disciplina urbana, forjadas a finales del siglo XIX, como consecuencia del impacto de la revolución industrial y que se apoyaban con seguridad en el racionalismo moderno, han comenzado antes que finalizara el siglo veinte a resquebrajarse, con la radical evolución del pensamiento postmoderno en las sociedades postindustriales. Una explosión desintegradora y multipolarizadora de procesos e ideas, ha dispersado la compacta noción de lo urbano, en un extenso territorio globalizado. Esta falta de claras referencias espaciales y ausencia de límites, hace que el optimismo con que se enfrentaron a los problemas urbanos los viejos profesionales urbanistas, pueda ser todavía compartido, pero custodiado por el escepticismo y pragmatismo contemporáneo, que evite las pasadas pretensiones totalizadoras, científicas y multidisciplinares.

Sin embargo, mantenemos una cierta confianza en que una sociedad globalizada, en continua transformación, ya, plenamente urbanizada, va a seguir necesariamente necesitando del urbanismo y de los urbanistas, para enfrentarse a los cada vez más extensos y complejos problemas generados por los nuevos desarrollos espaciales. Los urbanistas tenemos la obligación moral de seguir asumiendo nuestras responsabilidades sociales, adoptando las más comprometidas, sabias y acertadas, decisiones y técnicas, para resolver nuestros territorios y ciudades sin concesiones ni tolerancias a los políticos y operadores inmobiliarios, como hoy parece ser frecuente, en la defensa de lo público, naturaleza y patrimonio cultural urbano. Como profesores debemos transmitir estos conocimientos básicos en nuestra docencia a nuestros alumnos, mostrando con seguridad y certeza el futuro del urbanismo, en un entorno urbano expandido, hoy tan amplio, que parece tocar ya todos los territorios.

Dos son las vías de investigación que hemos planteado:

El estudio y la práctica del nuevo territorio urbano como paisaje.
La valoración de la cultura urbana como patrimonio de las ciudades y su recuperación activa.

Ambos son itinerarios de la orientación docente de esta pequeña y joven Escuela y en ellos estamos implicados algunos profesores no sólo de Alcalá sino también de otras escuelas.

Ahora que el urbanismo ha dejado hoy, ya, de ser urbe, en los términos que tan brillantemente lo definió Cerdá para convertirse en orbe, su territorio ha dejado de ser suelo, a la espera de ser urbanizado, para convertirse en paisaje, en una profunda y compleja sucesión construida de estratos ecológicos, geográficos y culturales. Esta aproximación más territorial y paisajística del urbanismo, tiene sus antecedentes en la Arquitectura del Paisaje Norteamericana, iniciada por Olmsted y en la tradición europea de base geográfica y anarquista, del planeamiento regional de Geddes.

La otra vía ya ensayada y testada, con éxito, en las pasadas batallas del último urbanismo, es la revalorización de las antiguas ciudades preindustriales entendidas activa y positivamente como espacios contemporáneos, memoria y patrimonio urbano, siguiendo las pautas iniciadas hace ya más de un siglo por Camilo Sitte y continuadas por Gordon Cullen y la brillante etapa italiana en los sesenta de recuperación urbana. La experiencia acumulada en España, de la última etapa de planeamiento municipal y urbanismo urbano, de base morfologista, constituye una fuente de experiencias y conocimiento, a transmitir en nuestras escuelas, como proyecto de futuro, que contemple la memoria del territorio.

En consecuencia, optamos por una aproximación en la que simultáneamente se transmite una teoría ecléctica y madura de nuestra realidad territorial urbana como paisaje y patrimonio construido y por unas prácticas y técnicas flexibles y sincréticas desarrolladas en Talleres de Proyectos, que nos permiten responder con un bagaje y talante cultural experimentado, a cada situación compleja que se presente armados con las herramientas adecuadas. 


Daniel Zarza